Testimonios Personales
Eloisa Gomez
Hace 35 años cuando un día me vi mis pantorrillas todas salpicadas de manchitas rojas, pensé ¿Cuántas mosquitos me picaron? Que ni cuenta me di..
Se me quitaron después de un tiempo y solo me quedaron unas manchas blancas en las rodillas.No volví a saber de ellas hasta después de casada. Tuve un disgusto muy fuerte y me llene todo mi cuerpo desde el cuello hacia abajo, mi esposo se preocupo mucho y me llevo con su prima que era doctora, me receto una crema preparada al poco tiempo se me quitaron. Pero no me dijo como se llamaba la enfermedad.
Aproximadamente 6 años después mi padre se puso muy mal era diabético y se le infecto un dedo de su pie y le dijeron que era necesario amputárselo, por segunda vez me salieron las manchas en las pantorrillas. Para mi no era ningún problema, pero mi hermano padece lo mismo que yo pero el sin saberlo, en dos ocasiones se lleno de la cabeza hasta la punta de los pies, estuvo internado, después de tantos estudios a la familia le dijeron que era cáncer.
Entonces comente con mi hermano ¿Lo que yo tengo es cáncer también? Y me dijo tú ve al Hospital General ahora que llevemos a mi papa a consulta y tu también pasa haber que te dicen. Y así lo hice cuando entre al consultorio me atendió el doctor Fernando Blancas, y me explico que lo que tenia era psoriasis, que no era contagioso, que no se conocía su origen, no había cura y se controlaba bajo cuidado medico.
Me dio gusto por mi hermano porque era una esperanza para él. Al poco tiempo tuvo otra recaída, lo fui a visitar y lo convencí que me acompañara a mi consulta ahí lo hice que el también pasara a consulta, el iba muy mal pensé que lo iban a internar, pero no, le mandaron ungüentos y a la siguiente visita se veía mucho mejor.
Cuando asistimos a la reunión de la Asociación Mexicana Contra la Psoriasis, mi hermano y yo no dimos cuenta de que no éramos los únicos, había personas mejoradas y peores de cómo el se encontraba y se sintió muy animado.
Por eso hago lo posible por asistir a las reuniones mensuales, porque no sabemos en que momento podemos ayudar a otra compañera o compañero..
