Asociación Mexicana Contra La Psoriasis
 

Testimonios Personales

Alejandro Ambriz


Mi vida había transcurrido en forma normal hasta la edad de 16 años. Tiempo en que empecé ha notar que me salían una especie de granos en la cabeza, mismos que cuando me los rascaba crecían aun mas. Pensé… - ¡caramba hasta barros me salen en la cabeza! -. No le tome mucha importancia, solo utilice shampoo y otros productos para la caspa. Al pasar un tiempo me empezó a preocupar porque note que los granos se convertían poco a poco en costras grandes y gruesas. Decidí acudir al medico, mismo que me recomendó un shampoo y unos polvos a base de ácido salicílico. Los utilice pero nada… Mis padres me llevaron a una clínica especializada en dermatología (Dr. Pascua), donde tampoco le atinaron a lo que tenia ni al medicamento que necesitaba.

Pasados aproximadamente cuatro meses, adelante mi servicio militar, en el campo militar No. 1, lugar en el que mis superiores se dieron cuenta de mi problema; preocupados –porque pensaban que era contagioso- me llevaron a la sección médica. Ahí el encargado del área me reviso y dijo que era Sarna. Yo me espante mucho y creí que ya había contagiado a toda mi familia. Se me ordeno acudir al seguro social y regresar con una constancia de que mi enfermedad no era contagiosa para que pudiera continuar con mi servicio militar. Acudí al IMSS donde una doctora después de muchas horas de revisión y análisis de sangre, me comento que mi enfermedad era muy rara y que los resultados me los entregaría un mes después: pero que podía decirles a mis jefes que no había problema de contagio. Después de un mes la doctora; en forma tranquila y amable me comento que mi enfermedad se llamaba PSORIASIS y no se explicaba como la había adquirido ya que solo se presentaba en personas de piel blanca y de origen europeo. Asimismo me solicito le permitiera tomarme fotografías y otra serie de análisis, así como cuestionarme sobre las enfermedades de mi familia y el tipo de vida que llevaba. Termino el día y me dijo que mi enfermedad era un gran problema ya que los científicos en medicina no sabían su origen ni la cura. Me explico que la enfermedad me causaría muchos problemas estéticos y de tipo psicológico, por lo que tendría que acudir al psicólogo para que me ayudara a asimilar el problema; pues tendría que vivir todo lo que me quedara de existencia con la enfermedad.

… Triste recuerdo que me abrazo y dijo .-“TENDRAS QUE AMAR A TU ENFERMEDAD COMO SI FUERA TU ESPOSA O MADRE, PORQUE ELLA TE ENSEÑARA LO IMPORTANTE Y HERMOSA QUE ES LA VIDA YA QUE ES POSIBLE QUE TENGAS QUE ENFRENTARLA SOLO. NO DEJES QUE TE ARRASTRE Y ECHALE GANAS”-. … Salí del consultorio sin saber que hacer, no quería llegar a mi casa y comentar a mis padres lo que la doctora me había dicho, tenía ganas de gritar y llorar: En ese momento maldecía a todos y a todo…

… Mirando al cielo le pregunte a él; -¿Qué hice para merecer por lo que estaba pasando? Le recordé que siempre había tratado de seguir sus preceptos, de ser buen hijo de…- ¡No…! Estaba seguro de que no me escucharía. Como idiota me fui caminando hasta mi casa pensando en que la había cagado; repase casi toda mi vida, le volví a rascar a mi vida y no encontré motivo o razón para que me tocara este castigo.

Casi cumplía el noveno mes con la enfermedad; ésta, había avanzado en forma rápida de la cabeza a brazos; espalda y pecho parecía un leproso mi frente nuca y cuello se veían como si alguien me hubiera colocado lodo, cuando se cuarteaba la costra; de ésta manaba un liquido pegosteoso y con olor a almendras, las cuarteaduras siempre sangraban, dolían y ardían como si me estuvieran quemando.

Para poder acudir a la escuela o cualquier otro sitio; me ponía camisas de manga larga, gorra y vendas en el cuello, cuando preguntaban que tenia, les decía que me había quemado.

Este pretexto no me duraría mucho tiempo pues tenia que entrar a trabajar. Un tío me hizo favor de conseguir trabajo, como obrero, en una fabrica de Bujías pues él era del sindicato; en ese lugar solo dure un mes porque uno de mis compañeros me reporto con el supervisor; diciéndole que yo estaba sarnoso. Con miedo el supervisor me condujo hasta la sección médica donde el incompetente del doctor dijo que no era sarna, que se trataba de tiña. Trate de explicarle que solo se trataba de una psoriàsis y que no se contagiaba. No escucho palabras ni ruegos, la gente del sindicato no me ayudo y mi tío… ¡me despidieron! del trabajo

Ya casi llegaba al tercer año con la Psoriasis, ésta había llegado casi al 80 % de mi cuerpo. Estaba desesperado, me quedaban solo tres amigos: Melchor, Víctor y Daniel, èllos me animaban a continuar con mi lucha en contra de la psoriàsis -caramba como les extraño-. Víctor tiene un hermano que nació enfermito. Un día me dijo: mira Alex, la haces mucho de pedo por tu enfermedad, fíjate en mi hermano; tú crees que él llegará a tener la oportunidad con la que cuentas ahora o en el futuro de que se descubra el remedio. ¡No carnal! El no la va ha tener nunca. Y le doy gracias a dios de que no se de cuenta por lo que pasa, a consecuencia de su retrazo mental; … tirado siempre en la cama sin poder caminar, sin poder comer solo, sin poder hacer sus necesidades en el baño, sin… - me abrazo y lloro.

… Sí, tenía razón Víctor, comprendí entonces, que desde que me ataco la psoriasis, solo había pensado en mí y no en los demás. Me había dedicado ha esconder la enfermedad, ha menos preciarme como ser humano, como hijo, como amigo… Haciendo un recuento de los últimos tres años que habían transcurrido, recordé que mi vida fue de estar escondido y llorando como un sujeto cobarde, que prefirió eso; ha encarar con dignidad y fortaleza su problema.

No, ya no sería así. Recuerdo que aun siendo de día; observe una luz frente de mí, como si se hiciera de día. En mí interior escuche a alguien que me decía - No temas, lo que hagas por ti, lo harás por los demás. No tengas miedo. Recuerda que hay otros que han o siguen sufriendo más o menos que tú y siguen luchando.

A partir de ese momento se realizo un cambio radical en mí vida personal y social. Salí a la calle; empecé a buscar trabajo, conseguí nuevos amigos, ¡tuve novia!, me acerque a mi familia … sí, reconozco que por mi cobardía me olvide de mis padres y hermanos. Mí desgraciado mal carácter hizo que me alejara de ellos, que no tenían culpa alguna de mi enfermedad.

Al paso de cuatro años y medio con la psoriasis, me case. Llego mi primer hija – ALEX -, por ella prometí a la vida continuar luchando contra las burlas, menosprecios y estigmas que una sociedad ignorante me había impuesto. Logre conseguir un trabajo en el gobierno, trabajo que me ayudo a conseguir el servicio médico del ISSSTE. Lugar en el que no me curaron, pero me dieron medicamentos y pomadas que ayudaron a mitigar la resequedad y escozor que sentía por la psoriasis.

Muchos años pasaron para que un medico me atendiera la enfermedad. Pues, logre llegar a conocer a la perfección la psoriasis, ha tal grado que aprendí a controlarla hasta por etapas de 5 a 7 meses en que desaparecía. Con ayuda de; deporte agresivo, dietas y meditación. Cuando regresaba la psoriasis, me hacia saber que lo hacia para hacerme saber que seguía viva, y los hacia, para fortalecer mí espíritu de lucha ante cualquier problema que se presentaba. Es muy gracioso, pero estoy seguro que antes de tener la enfermedad; mí vida era regida por una moda y un televisor. Por ordenes de mis padres asistía a la escuela y no porque lo deseara, sabia que había un Dios por creencia familiar, más no; por sentirlo dentro de mí.

Un día recordé las palabras que la doctora del IMSS me dijo – AMA TU ENFERMEDAD COMO SI FUERA TU ESPOSA O MADRE, PORQUE ELLA TE ENSEÑARA LO HERMOSA QUE ES LA VIDA -, Que gran razón tuvo al decírmelo y se lo agradezco infinitamente.

El tiempo pasó; por razones y circunstancias – ajenas a mí enfermedad - que se dieron -, mi esposa y yo decidimos separarnos. Me case de nuevo y nació otra nenita –ROSITA – Quien a llenado de alegría, esperanza y dicha mi vida. Puedo decir que mi Güera tampoco se espanto o mostró desprecio hacia mi por la Psoriasis, por el contrario, me abraza y besa con amor.

Un día al estar trabajando en la computadora, sentí la imperiosa necesidad de encender el televisor, lo que hice sin tomar atención al programa que se encontraba en ese momento. Siendo aproximadamente las 14:50 hrs. Escuche que Lolita Ayala; en su noticiero, comentaba de un Simpósium de Dermatología y Psoriasis se llevaría a cabo en el Hospital General de la Ciudad de México en próximos días, para médicos; pacientes y público en general interesado. - … ¡Claro que yo estaba interesado! - Con rapidez avente el teclado y busque con que escribir, solo encontré un lápiz labial de mi esposa y una servilleta para anotar los datos (se me olvido que podía anotar en la computadora). Rápido me comunique, tomando; fecha, hora y lugar del evento. Ansioso espere el día. Llego éste. Les pedí a mí madre y esposa me acompañaran, estaba muy nervioso, no sabia que encontraría o sabría, tenía miedo.

El evento se llevo a cabo. En ese lugar descubrí que yo era parte de un gran número de mexicanos que sufren de la enfermedad. …No estaba solo. Supe que existían médicos muy interesados en la enfermedad y que no solo existía en mi país, también médicos extranjeros se encontraban en ese templo de esperanza para ayudarnos. Se hizo un pequeño receso, acudí al baño, al salir me encontré con un pequeñín -que no rebasaba los ocho años de edad- y, su madre. El niño le decía a su mamá: Mamita, mira ya se me abrió y me esta saliendo sangre, me duele mucho. - Miré su piernita, se encontraba invadida por la psoriasis - La madre la acaricio diciendo – te voy a poner tu pomadita para que se humecte – al momento levanto su cara hacia arriba, alcance a observar sus ojos llenos de lagrimas, como implorando o suplicando al cielo que su chiquito no siguiera sufriendo con esa enfermedad.

De momento pasaron por mi mente las amargas experiencias que viví en el pasado, así como el momento cuando le pregunte a él ¿PORQUÉ A MI?... ¡Ahí! se encontraba la posible respuesta que Dios me daba. Se encontraba en ese chiquito, indefenso ante la psoriasis. Y ante una madre devastada por dentro, al no saber como ayudar a su hijo. Esto motivo a unirme a ese grupo de gente que se encontraba en el estrado luchando por hacernos entender la realidad de la psoriasis. Me acerque a la ASOCIACION MEXICANA CONTRA LA PSORIASIS; lugar donde fui recibido con gran calidez humana y he conocido gente que esta dispuesta a dar sin recibir nada a cambio.

Aun con el sentimiento de que faltaba más por hacer, un día en mí trabajo; de nuevo me llego esa imperiosa necesidad, tan extraña. Volví la mirada a todas partes, la baje y observe un periódico a mis pies. … lo levante; empecé a hojearlo. En el interior encontré un anuncio en el que se invitaba a enfermos de psoriasis a participar en un PROTOCOLO DE SEGURIDAD para probar un medicamento. Me inscribí en dicho Protocolo, obteniendo muy buenos resultados durante el tiempo que duro.

Ahora entiendo la importancia de los protocolos y pruebas de medicamentos que la ciencia crea para luchar contra la psoriasis, así como, el esfuerzo de los médicos; como la Dra. Gladys León y el Dr. Fernando Blancas realizan para ayudar a encontrar la cura o milagro del mal. Y estoy dispuesto a inscribirme en tantos protocolos y pruebas pueda y, haya necesidad de hacerlo; para luchar junto con ellos. Quiero aclarar una cosa; Esto no lo hago con el afán de ser héroe, mártir o víctima. Lo hago porque soy padre, tengo sobrinos, una linda nietecita y demás familia a la que amo mucho. A quienes prometo que luchare hasta el fin de mis días, para que ellos no pasen lo que he pasado por más de veinticinco años.