|
Después de mucho vagar en búsqueda de alivio para una enfermedad de la piel que afectaba casi todo mi cuerpo, así como todo mi ánimo, fue en el mes de abril del año 2002, cuando se dio un extraño encuentro que a la postré generaría la formación de esta modesta Asociación. Sin yo saberlo y teniendo como eje a la Psoriasis, pronto se verificaría una de esas convergencias, creo les llaman también coincidencias, que matizan la vida de las personas.
En el Servicio de Dermatología del Hospital General de México se encontrarían por primera vez un médico que preocupado por la enfermedad de la Psoriasis, hacia años que había dedicado parte de su vida profesional a la investigación y tratamiento de la enfermedad a fin de ofrecer lo mejor a sus pacientes. Pues a su manera los médicos encargados de atender a los pacientes con esta penosa enfermedad también la sufren puesto que representa una fuente de desafío y necesidad de yugular el sufrimiento de sus pacientes, que sienten como propio. Por otra parte estaba un paciente que acababa de descubrir que la enfermedad que padecía era la Psoriasis en una de sus formas más extensa e incapacitante la eritrodérmica es decir, la enfermedad había dañado todas las partes de su cuerpo y por ello desde meses antes acudía al Hospital en busca de alivio.
|
 |
|
A las 9:30 de la mañana el paciente Ricardo Navarro se encontraba acostado en una pequeña plancha de quirófano porque le estaban practicando su tercera biopsia para tratar de identificar cual era la razón de que su Psoriasis no cediera ante el tratamiento médico.
— Le voy a pedir que a partir de este momento — le indicó el doctor — no mueva para nada su pierna, le voy a practicar la biopsia tomando una muestra de la parte del muslo. — Sí doctor — contestó el paciente — no se preocupe, esta es la tercera biopsia que me practican aquí en el hospital. — Esperemos — Dijo amablemente el doctor, mientras procedía a cortar el pedazo de piel. — que esta sea la última y que podamos encontrar los resultados que esperamos. — Después de que me diagnosticaron posible Psoriasis, busque en el Internet que información había al respecto, lo primero que encontré fue que la Psoriasis era una enfermedad de la piel no contagiosa, sin embargo es incurable, este hecho me llevo a investigar si había grupos de autoayuda u otro tipo de agrupaciones de asistencia y encontré que en España, Italia, Alemania, E.E.U.U. y otros países más si existían asociaciones o fundaciones para ayudar a los pacientes de Psoriasis, pero en México no había absolutamente nada – Le comentó el paciente al doctor mientras alcanzaba a percibir como el bisturí cortaba su carne en la pierna. - Tiene usted razón en nuestro pías es muy poca la información que se tiene sobre la Psoriasis, aunque le quiero comentar que aquí en dermatología hay un médico que esta interesado en reunir a los pacientes de Psoriasis, más no se cual es el motivo – Contesto el doctor. - ¿Quién es ese doctor? ¿Sabe usted su nombre, doctor o donde lo puedo encontrar? – Pregunto con ansiedad el paciente. - Su nombre es Fernando Blancas y en estos momentos debe de estar atendiendo a los pacientes en el consultorio No. 7, allí lo puede localizar, si es que le interesa – Respondió el doctor, al tiempo en que procedía a saturar la herida. - Si doctor, si me interesa encontrarlo, muchas gracias – Contestó el paciente.
Al concluir la pequeña intervención Ricardo salio presuroso es dirección al consultorio número 7, al llegar al sitio observo que la puerta estaba cerrada, con cierto nerviosismo no sabia si tocar la puerta o esperar a que el doctor o un paciente las abriera, no pudo esperar más y se decidió por la primera opción, después de unos instantes escucho una voz firme que decía:
- ¿Quién es? ¿Qué se le Ofrece? - Doctor, buenas días podría pasar a verlo un momento – Dijo Ricardo. - Abra y pase por favor – Contestó el doctor.
Ricardo abrió la puerta del pequeño consultorio y se introdujo en el, de soslayo observo que detrás de un escritorio estaba el doctor con su bata blanca y a un lado una doctora joven de apariencia muy agradable, al voltear la mirada hacia el doctor, este con gesto notoriamente adusto y en una actitud poco cordial le cuestionó:
- Dígame por favor que quiere. - ¿Puedo hablar con usted? – dijo el paciente. - ¿Tiene usted consulta? ¿Trae su carnet de citas? – Preguntó el doctor un tanto impaciente. - No doctor, no tengo ninguna cita para consulta – Contestó Ricardo. - Entonces no puedo atenderlo, no ve que allí afuera están muchos pacientes esperando a que se les brinde la atención – Dijo tajante el Dr. Fernando. - Solo le pido unos minutos de su tiempo, por favor doctor – Argumentó el paciente. - Esta bien cierre la puerta y dígame que es lo que desea – Accedió el doctor. - Doctor soy un paciente de Psoriasis, me acaban de practicar una biopsia para ver la evolución de la enfermedad y el doctor que la realizó, me indico que usted tiene intención de agrupar a los pacientes de Psoriasis o de organizar reuniones y yo doctor me pongo a sus ordenes para apoyar en todo lo que se requiera hacer para lograr la integración de los pacientes, aun desconociendo los fines que se persigan con ello – Le dijo el paciente.
Al escuchar el doctor Fernando Blancas el argumento y el propósito que llevó a Ricardo Navarro a entrevistarse con él en ese consultorio, volteo la mirada hacia una doctora muy joven que en esos momentos le acompañaba para dar las respectivas consultas, y le dijo:
- No te parece extraño que hace unos minutos precisamente te comentaba sobre la importancia y la necesidad vital de poder reunir o agrupar a los pacientes de enfermedades como el pénfigo, vitíligo o en específico de Psoriasis y se presenta ante nosotros este señor que nunca antes lo he visto en mi vida con la clara y única intención de ofrecer su ayuda ¿Te parece esto una simple coincidencia o casualidad? – Terminó preguntando el doctor.
En ese momento se creó un espacio de silencio entre los presentes, mismo que fue roto por el doctor, quien dirigiéndose a la doctora prosiguió diciendo:
- Quiero decirte que lo que esta ocurriendo ahora no es producto de ninguna coincidencia o casualidad de la vida, porque estas situaciones por inexplicables que parezcan son cosas de allá arriba – Dijo el doctor Fernando señalando hacia el cielo que se apreciaba a través del ventanal, mientras que la joven doctora y el paciente Ricardo cruzaron sus miradas asombrados por lo que acababa de aseverar el doctor, quien prosiguió dirigiéndose nuevamente a la doctora. - Quiero pedirte que pongas mucha atención a lo que voy a decirte: los médicos como tú y yo, apoyados en todos los conocimientos que hemos adquirido en nuestra preparación y tomando en cuenta los grandes adelantos y descubrimientos científicos en medicina, cuando nos enfrentamos a enfermedades tan difíciles de tratar como es la PSORIASIS, solo podemos ayudar a los pacientes en su tratamiento y rehabilitación hasta un limite, a partir de allí ellos se encuentran en una región que no es asequible para nosotros, es decir, las personas con padecimientos crónicos e incurables como es el alcoholismo o la Psoriasis están en ese caso que te digo y resulta que solo agrupándose se logran ayudar ellos mismos, logrando grandes resultados porque al compartir sus propias experiencias y su confianza o fe para enfrentar la enfermedad se convierten en médicos del alma porque pueden entrar en la región del espíritu donde solo el que padece una enfermedad tan grave como estas puede ayudar a otro enfermo que padece lo mismo que él. |
 |
El paciente Ricardo Navarro escuchaba atónito la explicación del médico, se le arrasaron los ojos, las lagrimas estaban a punto de brotar, la razón es que él padecía las dos enfermedades descritas, alcoholismo y psoriasis, y por ello sabía perfectamente de lo que estaba hablando el doctor Fernando Blancas, porque hacia más de 15 años que a él le habían salvado del alcoholismo un grupo de hombres y mujeres y desde entonces no había vuelto a probar una copa de alcohol.
-Señor ¿Cuál es su nombre? – Pregunto el doctor, sacándolo del ensimismamiento de sus pensamientos. - Ricardo Navarro para servirle doctor – Contestó el paciente. - Mucho gusto señor soy el doctor Fernando Blancas. - El gusto es mío doctor – Dijo nuevamente el paciente. - Señor Ricardo lo felicito por ese interés que manifiesta en tratar de apoyar a la agrupación de pacientes de Psoriasis, no cualquiera esta dispuesto en sacrificar tiempo y esfuerzo para otros ¿No se si comprenda o entienda lo que le digo? – Cuestionó el doctor. - Si lo entiendo perfectamente doctor por esa razón es que decidí presentarme lo antes posible con usted. - Muy bien señor Ricardo búsqueme por favor la semana entrante de preferencia el martes como a las 10 de la mañana para que podamos platicar un poco más sobre el tema y nos podamos poner de acuerdo para preparar una próxima reunión con los pacientes aquí mismo en una de las aulas que tenemos en la área de dermatología – Termino indicando el doctor Blancas. - Gracias doctor por su atención, con su permiso doctora la semana que entra estaré por acá, hasta luego – Se despidió el paciente estrechando las manos de ambos médicos. |
|
Desde el momento de salir de ese consultorio Ricardo sintió una sensación extraña, percibía que algo acababa de suceder que cambiaria el destino de su propia vida, empezó a caminar por uno de los andadores del Hospital General de México, sentía una profunda emoción al recordar cada una de las palabras que el doctor había pronunciado para describir la situación respecto a quienes padecen enfermedades incurables como el alcoholismo o la Psoriasis, no era una mera casualidad el padecía ambas. Las lagrimas fueron resbalando por sus mejillas y volteando hacia el cielo le dio gracias a DIOS por empezar a percibir o intuir que estaba en el camino de encontrar una respuesta a su padecer sobre la enfermedad de la Psoriasis. Porque hacia más de un año cuando la enfermedad le broto abarcando todas las partes de su cuerpo postrándolo en una situación de inutilidad realmente terrible, sin poderse valerse por si mismo y experimentando una profunda depresión, una noche sin poder conciliar el sueño por las altas temperaturas de su cuerpo, sintiendo un inmenso dolor por su lamentable estado, presa de la desesperación y la angustia, no pudo contenerse y llorando se dirigió a su DIOS tal como el lo concebía diciéndole:
“Gracias DIOS mío por esta enfermedad que es incurable, no tengo por que reclamar absolutamente nada, tampoco te pido que me sanes si no es tu voluntad, solo dame fuerzas para seguir adelante y también dame fe para creer que aún estas conmigo porque a veces te siento muy lejos o pienso que me abandonaste. Tú sabes lo que he tenido que sufrir, que a veces me abate el miedo y la desolación, ayúdame por favor, confió en Tú misericordia y si es posible déjame conocer porque permitiste que me viera afectado por esta terrible enfermedad, ¿Cual es el motivo o razón? ¿Que es lo quieres de mi?"
Aquella noche Ricardo sintió un descanso en su alma, aún sabiendo que cuando se le pregunta a ese Ser Superior cualquier cosa, las respuestas de El no son directas e inmediatas, porque los tiempos de DIOS nunca serán iguales a los tiempos de los hombres.
Tuvieron que transcurrir casi dos años desde aquella noche para que aconteciera ese asombroso encuentro con el Doctor Fernando Blancas, después del cual intuía en lo más profundo de su ser que respecto a aquella pregunta formulada en el pasado, se alcanzaba a vislumbrar algo que se asemejaba a una respuesta y por ese motivo, en esos instantes elevaba un agradecimiento a ese Poder Superior en el que había confiado y creía.
A la semana siguiente se reunieron nuevamente el Doctor Fernando Blancas y el señor Ricardo para acordar la fecha en que celebrarían la esperada reunión de pacientes con Psoriasis.
- Buenos días doctor, ¿Cómo ha estado? - Muy bien Señor Ricardo, con mucho trabajo y usted ¿Cómo se ha sentido de su enfermedad? – Preguntó el doctor Fernando. - Un poco mejor doctor, aunque no han cedido las molestias, gracias – Le dijo Ricardo. - Mire señor Ricardo que bueno que esta aquí para explicarle que yo no soy el único médico que apoya la agrupación de pacientes de Psoriasis, esta la Doctora Gladys León quien es actualmente la Jefa de Servicios en el Area de Dermatología del hospital y además es pionera en los estudios e investigaciones sobre la enfermedad de la Psoriasis en nuestro país, ella con gran entusiasmo también esta respaldando la acción de agrupar a los pacientes. Por otra parte, que le parece si la reunión la programamos para el próximo día 22 de mayo, podemos utilizar el auditorio que tenemos en dermatología ubicado en el primer piso y en esta reunión aprovechamos para elegir a una mesa directiva provisional que encabece a la agrupación - Comentó y propuso en doctor Fernando Blancas. - Esta bien doctor, estoy totalmente de acuerdo con lo que usted a previsto, nos vemos la semana entrante. Además que aprovechare porque tengo programada una consulta con el doctor Antonio Sanabria y después me pasare a la reunión – Contestó Ricardo
Es preciso mencionar que el doctor Antonio Sanabria también fue un eslabón para la formación de la Asociación, el fue el médico que durante meses trato al paciente Ricardo Navarro, siempre mostrando mucha paciencia y comprensión, fue alguien que lo ayudo en su rehabilitación y en los peores momentos de la enfermedad nunca dejo de darle animo, En alguna ocasión en que el paciente llorando se desahogo comentándole como le lastimaba el rechazo social del que era objeto por padecer la Psoriasis y el dolor que le producía observar todo su cuerpo lastimado, el doctor Sanabria solo lo reconforto diciéndole; “Llore usted Don Ricardo, no tenga pena porque las lagrimas limpian el alma”.
Finalmente el mismo doctor Sanabria mostrando su gran profesionalismo, condujo a Ricardo directamente con el doctor Fernando Blancas por ser este, el especialista en los casos de Psoriasis. Es necesario comentar que esta canalización se produjo dos semanas después al encuentro que ya habían tenido el paciente Ricardo y el Dr. Blancas. Es necesario decir que después de haber estado con el Dr. Blancas y haberse puesto de acuerdo para celebrar la primera reunión de pacientes, Ricardo salio de aquel consultorio experimentando una mezcla de sensaciones, una de ellas de tristeza al observar su lesionada piel y a la otra se manifestó como una extraña tranquilidad interior. Al caminar por uno de los pasillos del hospital elevo la mirada al cielo y con lágrimas en los ojos dijo:
“Gracias Dios mío por todo lo que hasta hoy me has dado incluyendo esta enfermedad, no se si el encuentro con el Dr. Fernando sea la respuesta a aquella petición que te hice una noche de que me dejases conocer por que permitiste que me diera esta enfermedad, realmente no lo se y quizá nunca lo sabré, pero siento una profunda emoción y agradecimiento a Ti, porque esta es una hermosa oportunidad de ayudar a mis hermanos enfermos que aún no conozco, sin esperar nada a cambio. Que grande es tu misericordia Señor para alguien como yo que en su disipada juventud se alejo y blasfemo de Ti, deseando con intensidad que no existieras y que al día de hoy aún sin saber rezar, ni siquiera persignarme, se que eso no es impedimento para que en estos instantes este sintiendo una tranquilidad reparadora en el alma, que solo puede ser dada con Tú presencia” |
|
|
|
A la siguiente semana el día 22 de mayo del año 2002 se efectuó en el aula 1 del área de dermatología del Hospital General de México la Primera Reunión formal de pacientes con Psoriasis. El Dr. Fernando Blancas fue el responsable de explicar el motivo de que estuviésemos reunidos aproximadamente una treintena de enfermos de Psoriasis siendo la razón primordial el empezar a conformar una integración grupal que nos permitiese mediante la unidad ayudarnos unos a otros. Durante la reunión hizo acto de presencia la Dra. Gladys León Dorantes Jefa del Servicio de Dermatología y una de las primeras precursoras de la investigación de la Psoriasis en nuestro país desde hacia más de una década. La doctora Gladys se presentó y nos indicó que estaba de acuerdo en que los pacientes de Psoriasis formasen una agrupación y que contarían en todo momento con los elementos de apoyo que tuviese a su disposición. Tanto ella, como el doctor Fernando aclararon que ellos no estarían en ningún momento como responsables o a cargo de la agrupación sino que tendrían que ser los mismos pacientes quienes tendrían que hacerse responsables de ella.
Es necesario mencionar que sin el apoyo de la Dra. Gladys León y el Dr. Fernando Blancas personas con un alto reconocimiento a nivel nacional e internacional como investigadores de la Psoriasis no se hubiese dado este memorable primer encuentro de pacientes de Psoriasis. En aquella reunión mediante votación se eligió al señor Manuel Hoyos, a la señora Lucia Remigio (La señora no padece la enfermedad, el paciente es su hijo) y a Ricardo Navarro como representantes para encabezar la agrupación, acordándose finalmente que todos los miércoles últimos de mes se celebrarían las reuniones subsecuentes. El hecho quedo registrado en la historia, por primera vez en México se reunían pacientes de Psoriasis que nunca se habían visto con el único propósito de ayudarse ellos mismo, otro aspecto importante es que la agrupación se inicia con la participación de un núcleo de personas que en su mayoría son de escasos recursos económicos y esto le da un valor más especial. Este fue el origen de lo que hoy es la ASOCIACION MEXICANA CONTRA LA PSORIASIS, A. C.
En la segunda reunión efectuada en junio del 2002 se determino la necesidad de llevar a cabo acciones de promoción de la agrupación para lograr una mayor integración de los enfermos de Psoriasis. En esta ocasión durante la sesión se comenzaron a escuchar testimonios personales, lo cual le dio más calidez a la misma. Fue hasta la tercera reunión del mes de junio que se aprobó el primer Consejo Directivo formal quedando como Presidente Ricardo Navarro, Vicepresidente Manuel Hoyos Secretario José Alfredo González y tesorera Lucia Remigio, es menester citar que tanto la señora Lucia como José Alfredo han sido desde el principio y hasta la consolidación de la Asociación personas entregadas y dedicadas con entusiasmo a sus actividades.
Durante la cuarta reunión del mes de agosto se expuso la necesidad de que la agrupación quedara formalizada legalmente como Fundación o como Asociación Civil ante las leyes del país sin embargo esto requería de bastante dinero, quizá si se hubiera optado por el camino más cómodo o fácil, los miembros de la agrupación se dedicarían a conseguir apoyo económico con alguno de sus miembros o de los médicos para resolver este asunto, pero los presentes de aquella reunión marcaron otro testimonio para la historia decidieron que la Asociación tendría que nacer pobre, libre de otro tipo de intereses personales o grupales que a la postre la desviarían de sus propósito fundamental que es “ayudar al enfermo de Psoriasis”, así que a partir de ese momento se concluyo que al terminar cada reunión se solicitaría una aportación voluntaria sin ser esta obligatoria porque lo que más importaba era la asistencia de sus miembros antes que cualquier dinero.
Es por ello que para conseguir el registro ante el Notario Público, la propia Secretaria de Relaciones Exteriores y de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público hubo que transcurrir un año para poder reunir la cantidad de $ 6500.00 pesos que costo el famoso tramite.
A partir de estas decisiones comprendimos que nuestra unidad grupal estaría basada en una variedad de intereses espirituales, entendiendo la espiritualidad no como religión sino como una forma de vida y lo material pasaría a un plano menos importante.
Nunca fue sencillo o fácil motivar a las personas enfermas de Psoriasis a que prosiguieran asistiendo a las reuniones que organizamos mes tras mes, porque al igual que cualquier ser humano al principio se mostraron desconfiadas, además de que vivimos tiempos de vida tan acelerados que no les permiten a las personas a darse un poco de tiempo para si mismas, no están acostumbradas a cuidarse y a protegerse, las agobian las actividades laborales, profesionales, del hogar y un sin fin de cosas que se los impiden, aun en los casos en que se padezca una enfermedad tan difícil como la Psoriasis; pero aunque a veces Ricardo pensó por momento que la formación de la Asociación no daría ninguna resultado por la falta de entusiasmo de las personas, algo internamente no le dejo desfallecer, el recuerdo de los momentos más terribles de su enfermedad y el apoyo inconmensurable que recibió de su esposa Mireya y de sus hijos Ricardo Alfonso y Daniel Humberto le infundían nuevos ánimos para seguir adelante, además en aquellos momentos en que se presentaban algunas dudas e interrogantes, inmediatamente venía a su memoria aquella mañana tan significativa, cuando después de la primera reunión de pacientes, el Dr. Fernando Blancas lo llamó a su consultorio y le preguntó:
- Ricardo, ¿Qué hace usted? ¿A que se dedica? - Soy Licenciado en Administración de Empresas y trabajo como Servidor Público en el Gobierno Federal – Contestó el paciente. - Muy bien Ricardo, por lo que me dice que realiza con mucha más razón le voy a hacer unas preguntas y le pido las conteste con plena sinceridad y si hay dudas dígamelo por favor, esto es muy importante – Dijo con énfasis el doctor Fernando Blancas. Y preguntó: - Ricardo ¿Esta usted conciente de lo que acabamos de iniciar con la primera reunión de pacientes de Psoriasis? - Sí doctor Blancas estoy conciente de ello – Contestó Ricardo. - Píenselo unos instantes y quiero que se de cuenta que esto implica una gran responsabilidad – Insistió el doctor Fernando. - Sí lo he analizado y lo tengo previsto doctor- Volvió a contestar Ricardo. - Muy bien, esto es lo último que le voy a decir porque el compromiso es muy grande. Sabia usted que solamente los locos y los soñadores son las personas que se atreven a correr riesgos y comprometerse a tratar de realizar un movimiento de esta envergadura, en lo particular yo le digo que si soy de este tipo de gente, pero ¿Y usted? – Preguntó el Dr. Fernando. - Siendo así yo también me puedo considerar como un loco o un soñador, por eso estoy aquí doctor – Contesto Ricardo emocionado.
Los dos hombres se miraron a los ojos, sus profesiones difícilmente los hubiesen juntado uno Médico y el otro Administrador de Empresas y sin embargo estaban allí frente a frente unidos por un extraño destino, simplemente se estrecharon la mano con fuerza sellando en ese acto un compromiso, sabedores que la tarea apenas empezaba y que tendrían que sortear muchas dificultades, pero conocedores y convencidos ambos de que un Poder Superior a ellos mismos estaba presente y los guiaría en el camino.
Así fue que la tenacidad, el esfuerzo continuó, la consistencia, la fe y la esperanza al final rindieron sus frutos al dar nacimiento el 21 de Agosto del 2003, a nuestra ASOCIACIÓN MEXICANA CONTRA LA PSORIASIS, A. C.
|
|